abril de 18, 2024

Están en primera fila. Mujeres jóvenes, adultas e incluso adultas mayores, listas para hacer oír su voz. Micrófono en mano exponen problemáticas, plantean soluciones y exigen derechos. 

Llegan al menos dos horas antes. Muchas con sus hijas e hijos pequeños, porque, claro, aunque se ocupan de las mejoras de la colonia y de gestionar el progreso, no olvidan sus responsabilidades familiares que, hasta ahora, la sociedad les ha asignado injustamente como tarea exclusiva.  

Mientras el funcionariado va haciendo su arribo, ellas dialogan con sus vecinas, ríen, comparten experiencias y necesidades. Otras más estratégicas, se preparan para abordar al secretario de Gobierno, Guillermo Olivares Reyna, apenas aparece, puntual como siempre, porque saben que es quien coordina las Mesas de Acercamiento en las Colonias, y representa al gobernador Julio Menchaca. 

Él se detiene, las saluda, las escucha y les asegura que sus demandas serán atendidas, para eso van hasta donde las familias viven. “Ya se acabó el tiempo en que las autoridades sólo estábamos detrás de un escritorio”, afirma en la dinámica ya conocida, después de varios encuentros con la ciudadanía.

En una vista panorámica se ven más mujeres que hombres, aunque el registro indica que ocupan el 50 por ciento de la audiencia. Será porque muchas se quedan en las orillas, confiadas de que sus representantes hablarán por ellas. 

Y así es, en la Colonia Militar, municipio de Mineral de la Reforma, como en la mayoría de los barrios y colonias de la zona metropolitana, es la delegada quien lleva la voz cantante. Martha Martínez fue la primera en alzar la mano para dar una cálida bienvenida, mencionar su paquete de solicitudes, pero también para agradecer este acercamiento que nunca había ocurrido en esa colonia, a la cual acudieron familias de más de cinco localidades aledañas.

Pero no es un cheque en blanco. “Qué bueno que vengan, que nos escuchen, pero sobre todo que nos entreguen resultados”, dijo en charla aparte, mientras atendía a sus vecinas. Subrayó que las mujeres siempre tienen disponibilidad de trabajar, por eso en la mayoría de las colonias son las representantes: “Somos comprometidas y nos gusta hacer llegar los apoyos a la gente que lo necesita, un trabajo que alternamos con el cuidado de nuestros hijos e hijas”.

Enlistó sus demandas:  Pavimentación, toma de aguas, acuerdos con Caasim por adeudos, mejoras en el transporte, atención médica para personas con enfermedades crónicas y apoyos para mujeres. “Aquí la mayoría es madre soltera, buscan trabajos de medio tiempo para cuidar a sus hijos, pero les pagan menos y no les alcanza; hay mucho embarazo de jovencitas, drogadicción y mucha violencia familiar. Nos urgen pláticas de psicología y más seguridad pública, porque hay mucho acoso en las calles contra las jóvenes que van a la prepa o a la universidad”.

Las autoridades conocen esta realidad y van preparadas. La Secretaría del Bienestar, el COESPO, el Instituto Hidalguense de las Mujeres (IHM) y el Centro de Justicia para Mujeres, no faltan en cada una de las mesas, para dar asesoría especializada, gestionar el acceso a los programas y hacer levantamiento de casos de mujeres en situación de violencia.

“Es la misma situación que prevalece en la mayoría de las colonias”, confirmó la directora general del IHM, Bertha Miranda Rodríguez, quien en cada audiencia escucha y atiende personalmente a las mujeres. 

Oscurece y ellas siguen ahí, hablando con uno u otro funcionario/a, haciendo citas y estableciendo acuerdos, con la esperanza de un mejor futuro para ellas y sus familias. 

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