abril de 19, 2024

Promover el autocuidado como una forma de vida de toda la población, incentivar la cultura de la denuncia y alejarse de las actividades delictivas, permitirá que una nueva tragedia no se vuelva a presentar nunca más por el robo de hidrocarburo, así lo dio a conocer el secretario de Gobierno de Hidalgo, Guillermo Olivares Reyna.

“Esto de la prevención es un esquema que arranca desde el primer día del ejercicio constitucional del licenciado Julio Menchaca; es un eje transversal que tiende a que nos anticipemos a las cosas”, consideró.

Olivares Reyna hizo hincapié en que la ciudadanía no debe poner en riesgo la vida, por lo que resulta fundamental denunciar cualquier toma clandestina, que se convierte en un inminente peligro para las comunidades.

Al respecto, Salvador Cruz Neri, secretario de Seguridad Pública, aseguró que aunque se trata de un delito de índole federal, el estado se ha sumado a la estrategia nacional, pues de éste se derivan otros como el narcomenudeo, asaltos, robos, extorsión y homicidios.

Explicó que por el territorio hidalguense atraviesan 5 líneas de Pemex, lo que en total representa 100 km de ductos; en tanto que en estos 8 meses se han logrado recuperar más de un millón 800 mil litros de combustible y desactivar 36 tomas clandestinas.

Santiago Nieto Castillo encargado de despacho de la Procuraduría General de Justicia del estado de Hidalgo, detalló que el área a su cargo ha generado 27 cateos con Pemex, con Guardia Nacional, SEDENA, SSPH en la región de Tula, Tulancingo, Tepeapulco, San Agustín Tlaxiaca, San Bartolo Tutotepec y Pachuca.

Manifestó que se han asegurado narcóticos diversos, armas de fuego y vehículos, se han puesto a disposición 34 personas, así como iniciado 14 carpetas de investigación. De ahí que se refiriera sobre la necesidad de generar una reforma que permita que el robo de hidrocarburos sea atendido tanto por la federación como por los estados.

En su oportunidad Francisco Quijas, subsecretario de Protección Civil y Gestión de Riesgos, insistió en el riesgo que implica no solo para quien roba, sino para quienes se encuentran en la periferia, pero también para quienes compran el combustible:

“En varias de las situaciones el combustible todavía no está refinado, el almacenar este tipo de materiales es una bomba de tiempo, tanto para la sociedad como para el medio ambiente; se incrementa el CO2 en el aire, además de que se contamina la flora y fauna, el agua, zonas de riego y cultivo”, puntualizó el funcionario.

 

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